El seguimiento es el mensaje que da continuidad a una conversación de negocios. En las ventas entre empresas, pocas veces el negocio se cierra en la primera reunión: nace en el segundo o en el tercer contacto. Y es justo ahí donde mueren la mayoría de las conexiones, no por falta de interés, sino porque nadie escribió primero.
El momento importa. El mismo día o al siguiente, la conversación sigue fresca para los dos y el mensaje se lee como una continuación natural. Después de una semana todavía vale la pena escribir: basta con reconocer el tiempo en una línea y pasar al tema, sin un párrafo de disculpas.
El canal cambia el formato. En WhatsApp el mensaje es corto, en párrafos de dos líneas, y cabe en la pantalla sin desplazarse. En LinkedIn puedes dar un poco más de contexto, de preferencia retomando algo del perfil o de la conversación. El correo es el canal de la propuesta: asunto específico, un párrafo de contexto, el pedido y la firma.
Si no hay respuesta, un segundo contacto a la semana es educado, no insistente. Debe ser más corto que el primero y aportar algo nuevo, como un dato útil o una pregunta más fácil, en lugar de solo preguntar si la persona vio el mensaje anterior.
Quien participa en las ruedas de la plataforma genera el mensaje directamente desde Mis Conexiones, con el contexto de la reunión ya completo. Para profundizar, lee cómo hacer seguimiento.