Feria o evento presencial
La feria pone tu producto frente a mucha gente en pocos días, y eso tiene valor: se puede mostrar, tocar, demostrar. Pero el costo va más allá del stand. Se suman el viaje, el hospedaje y, sobre todo, los días que el dueño pasa fuera de la empresa. En una feria de dos días, ocho reuniones realmente calificadas ya son un buen resultado; el resto son tarjetas intercambiadas que rara vez se convierten en conversación.
