Con poco tiempo por conversación, cada minuto cuenta. Algunas prácticas sencillas aumentan mucho la probabilidad de que esa conversación se convierta en una oportunidad real.
Haz las preguntas correctas
- «¿Cuáles son los mayores desafíos de tu empresa en este momento?»
- «¿Qué tipo de cliente o socio marcaría la mayor diferencia para ti ahora mismo?»
- «¿Has trabajado antes con empresas de mi sector?»
Las preguntas abiertas revelan más que las de sí/no — y te ayudan a percibir rápidamente si ahí hay una oportunidad real.
Escucha más de lo que hablas
Es tentador usar todo el tiempo hablando de tu empresa, pero las mejores oportunidades suelen aparecer cuando entiendes primero lo que la otra persona necesita.
Toma notas
Ten a mano un bloc (de papel o digital). Anota el nombre de la empresa, lo que se conversó y cualquier próximo paso acordado — después de varias conversaciones seguidas, los detalles se mezclan con facilidad.
Busca oportunidades
No toda conversación se convierte en negocio en el momento — y está bien. Presta atención a las recomendaciones, las alianzas futuras y las conexiones que la otra persona puede hacer por ti, aunque no sea un cliente directo.